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El acoso escolar, una ventana al sufrimiento del estudiante...

Por Luis Edgardo Lecuona

Cotidianamente, el tema de la violencia se hace presente en las noticias en sus distintos modos de expresión. Basta con remitirse a las notas periodísticas del día para informarse de un nuevo secuestro, asalto, robo o violación. Por si fuera poco, algunas de las expresiones de violencia no se agotan en los hechos reportados por los medios de comunicación; existen otras menos visibles para el ciudadano adulto común, como el acoso escolar.

Es posible que en el país exista un número alto de casos de violencia en las escuelas, los cuales lamentablemente no suelen ser reportados, investigados o atendidos por el personal docente; se da mayor importancia a las dificultades de aprendizaje, los problemas de disciplina, la falta de participación de las familias o de los recursos humanos y materiales (Trianes, 2000 y Del Rey y Ortega, 2001).


El acoso se define como:

Como un fenómeno de grupo, donde la mayoría desempeña papeles entre los que se distinguen: el agresor que puede ser cabecilla o el seguidor; los observadores, que pueden ser pasivos, defensores de la víctima o alentar al agresor; y por último, la víctima misma, ya sea pasiva o provocadora (Prieto, Carrillo y Jiménez, 2005, p. 1032 ).


En una situación cotidiana, entender un comportamiento particular, como el acoso escolar, no es una tarea sencilla debido a la falta de control sobre las variables involucradas. No obstante, la exploración de las principales causas implicadas a través de procesos metodológicos, facilita su comprensión y, en su caso, la toma de decisiones para provocar cambios en la misma.



Trabajos como los de Marín (2002), Prieto (2005), Palomero y Fernández (2001), Geen (1990), Rojas (1995) y Prieto y Cols. (2005), entre otros; han aportado distintas clasificaciones causales sobre el acoso escolar. A partir de la propuesta de Marín (2002), se pueden dividir las causas de la siguiente forma:


A. individual:

* Dimensión biológica: a partir de factores genéticos y factores neuroanatómicos relacionados con agentes farmacológicos.

* Dimensión psicológica: se resalta las aportaciones de las posturas psicodinámica y la cognitivo- conductual.


B. Nivel ambiental: se destacan varios factores. Dentro de los más estudiados se encuentran: los medios masivos de comunicación como la televisión y las desigualdades sociales, económicas y raciales. Asimismo, los altos índices de pobreza, desempleo y fragmentación familiar. Cabe señalar las aportaciones de Etxeberría (1998) sobre el contenido violento en los videojuegos.


Si bien la propuesta de Lewin (1973) permite el acercamiento a la comprensión de cualquier comportamiento humano, para los fines de este trabajo y sus alcances, se destaca la construcción del conocimiento de la realidad como el elemento determinante del actuar humano. En términos filosóficos se hace referencia al juicio racional.


El juicio racional inicia con el funcionamiento de los sentidos externos e internos, logrando así la percepción de una situación en particular con la finalidad de juzgarla como buena o mala y con base en ello, finalmente actuar. Durante todo este proceso el conocimiento se encuentra transversalmente presente: “dicho conocimiento proviene de la inteligencia, que solo rige a la voluntad; dicho fin es cierta cosa, considerada como objeto de la acción” (Barbedette, 1984, p. 63)


Por su parte la ciencia cognoscitiva y sus diversas aportaciones para la educación (West,


Farmer y Wolf, 1991) han definido el conocimiento como un producto del aprendizaje, el cual desempeña varias funciones: percepción comprensión, aprendizaje y recuerdo. La percepción es la primera función y se caracteriza por ser activa, constructiva y selectiva con base en los conocimientos o esquemas cognitivos de cada sujeto (Estévez, 2002). “Los esquemas no son solo simples colecciones de información, sino información fuertemente interrelacionada que tiene ciertas propiedades que permiten al estudiante utilizarla en una variedad de actividades cognitivas complejas y planificadas, tales como hacer inferencias y evaluaciones” (Estévez, 2002, p. 53).


En este sentido, la realidad en sí misma deja de ser la clave del actuar y en su lugar se coloca la realidad construida por el propio sujeto. Por ello, una de las funciones de la educación sería la construcción del conocimiento de la realidad y en otro nivel, el conocimiento sobre cómo actuar en ella.


Con base en lo anterior, para resolver desde la psicoeducación el problema planteado, se requiere conocer en primer lugar las causas del acoso escolar y con ello, establecer objetivos específicos para enfrentar dichas causas a través de un programa educativo particular. De esta forma se tiene la intención de alterar las estructuras cognitivas actuales de los sujetos involucrados para establecer nuevas formas de relacionarse socialmente con el otro.



Concluyendo...

En lo personal creo que en torno al tema e acoso escolar tendríamos que tener muy bien definidos los parámetros por medio de los cuales se tipifica, estudia y aborda para poder diseñar programas de intervención específicamente desde nuestra postura de profesionales, ya que podríamos sumar y seguir acotando este fenómeno desde la parte de intervención hasta la parte de tratamiento de las víctimas y en su caso, de los victimarios, ya que solo ambos cumplen y replican modelos familiares y sociales desde el punto de vista sistémico.


Conocer el termino violencia y saber diferenciarlo del concepto conflicto apoya bastante ya que desde aquí se pueden generan premisas resolutivas de acuerdos y así evitar desde la raíz este tipo de situaciones como el acoso, ya que este no es más que un mecanismo de confrontación ante el inminente fracaso de la empatía, el entendimiento y en su defecto, de la negociación, permeando tan profundamente en las personas que están envueltas que logra trascender a lo largo de toda la vida y desarrollo de esas personas.


Bibliografía

Yescas Sánchez, Roberto, 2013, Intervención educativa para resolver un caso de acoso escolar Psicología escolar e Educacional, Associação Brasileira de Psicología Escolar e Educacional, Paraná, Brasil

 
 
 

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